viernes, 28 de diciembre de 2012

San Low Seafood.

Espacio Urbano en III actos:  Batam, Indonesia.

I. IDENTIDAD

    A San Low Seafood llegamos tras discutir por enésima vez con otro taxista asiático, actividad que tengo bastante pulida ya y en concreto en Tailandia. Un foodcourt (patio de comida) es un lugar de encuentro caracterizado por concentrar en torno a una explanada o terraza gran cantidad de mesas con numerosas cocinas especializadas en comida de diferentes países y diferentes religiones. Todo foodcourt tienen algo propio que lo distingue de los demás y en éste era un escenario con karaoke donde la gente no paró de subirse en él, bien para cantar, bailar o ambas cosas a la vez o declarar sencillamente amor.

II. ESTRUCTURA

    Nosotros cenamos seafood en uno de los rincones. Había mil rostros, mil vidas, mil historias de diferentes lugares y culturas,… parecía que todo eso daba igual hasta el momento de pagar donde yo lo hice a precio de europeo. Era algo como un flash back a la España que vivieron mis padres, la que se cuentan en los libros o como la de la “Belle Époque” de Trueba. A falta de un buen gin tonic (nótese como algo de sociedades mas avanzadas) puse pipas a compartir sobre la mesa, tiempo de por medio, para seguir disfrutando de ese gran espectáculo que teníamos enfrente. Supongo que buscaba elementos que pudiese reconocer como un tricornio en cualquiera de una de esas mesas.



III.SIGNIFICADO


    Y es que a esta altura uno sabe ya que quedarse así, como permaneciendo ausente en un lugar, es encontrarse realmente atando cabos en algún lugar perdido de mi memoria.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Exóticos por Sumatra.

    La primera vez que llegué a Sumatra lo hice por trabajo. Fui con mi compañero el ingeniero. Una tarea fácil que consistía en unas inspecciones en la obra de un nuevo aeropuerto. Así pues básicamente uno aterrizó allí, pagó su tasa por “exótico” y, ya está, bienvenido a la puta jungla.

    No he vivido situación más terriblemente asfixiante que salir de un edificio tropical para inmediatamente introducirte, así de  sopetón, en una foresta natural y salvaje en el estado más puro y que de la manera más agresiva se retuerce hasta sacar sus ramas a gritos para buscar el sol escaso en el interior de la jungla. 

    Y es que vi occidentales perdidos en atuendos atípicos disimular su aparente locura en esta isla, en la que yo me propondría perderme si no fuera porque perdido estoy ya en otra aunque ésta mía de hormigón. Occidentales de tez morena a lo que los mismos locales denominan “exóticos” por la lejanía que les produce su físico. Occidentales que silenciosamente me miraban de manera cómplice sin gritar «¡El horror! ¡El horror!» para darte a entender que la historia que viven en Indonesia es sencillamente otra. Lejos quedan ya mis lecturas de Conrad pero qué cerca creí escuchar los gritos de aquel misterioso Kurtz.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Legless Birds.

       Legless birds” es un concepto que escuché por primera vez en un foodcourt a los pies de la Biblioteca Nacional de Singapur. Me lo explicaron como aquellos pájaros de vuelo emprendedor que por su técnica y habilidades llegan a cualquier parte pero con la limitación de no tener patas para quedarse. Reconocen los valores comunes a su cultura en cada uno de sus vuelos y van desdibujando esa línea que suele atribuirse a las diferencias culturales para incorporarlas así a su imaginario.  

    Uno rescata esta idea motriz para hacer frente a estos tiempos de tormenta. Algo así como una fuerza para afrontar las decisiones del momento y escribir así un futuro propio tan lejano a lo que ha sido aquella prosperidad efímera que nos dictaron. Sabemos de donde venimos y sabemos como somos; de nuestro talento y limitaciones, de nuestra soberbia y nuestros fallos. Entonces, ¿acaso no sabemos para dónde vamos?
    
    Es tiempo para imaginar un futuro más allá de los miedos y las represiones. Alzar ese vuelo de tiempo ilimitado a lugares distintos al original, envolverse y simplemente escribir nuestra historia. 

    Tiempo para “legless birds”.