domingo, 17 de enero de 2016

Henry Ford y el lenguaje estratégico.

Manos que construyeron América a principios del s.XX.
   Fui invitado a una reunión donde el cliente se quejó de la redacción de la minuta de la reunión anterior. Lo cierto es que la redacción de la misma estaba muy alejada de cualquier estándar aceptable. Ni era clara ni ordenada y el desconcierto generado en la mayoría de los asistentes me hizo pensar en todos los jefes anteriores que he tenido. De todas las personas con las que he trabajado siempre he aprendido algo, bueno de todas salvo de una, que a día de hoy sigo preguntándome que es lo que hacía bien para mantener aquel puesto de trabajo. 

   En construcción, redactar un acta de reunión requiere un alto esfuerzo y disciplina debido a que hay que frasear lo discutido en términos solucionables de manera clara, concisa e integrando la resolución de los problemas planteados durante la reunión. Yo aprendí a hacerlo de un jefe alemán que tuve en Oriente Medio. Se conoce como lenguaje estratégico y lo he ido implementado en mi manera de trabajar a lo largo de todos estos años, especialmente durante mi experiencia en Singapur. El lenguaje estratégico incluye la descripción de una meta final de manera objetiva, ordenada y precisa. Haciendo ver los elementos que definen la solución. Además, las frases redactadas son instrucciones que describen la solución de manera viable y conseguible, es decir, el lenguaje usado sugiere posibilidades de solución al indicar el camino para la consecución de la meta. La redacción misma invita a desligarse del uso de un lenguaje emocional por el empleo de uno mucho más objetivo. Hay que hacerla evitando la inclusión de ideas etéreas y/o genéricas pues ese camino lleva a la confusión y elimina cualquier tipo de progreso.  


Manos que construyen Bangladés a principios del s.XXI.
   Estos días lo he estado desarrollando muy intensamente con la mano de obra de Bangladés hasta darle una vuelta más de tuerca a todo esto del lenguaje estratégico y la consecución de una meta. La máxima satisfacción que puedo recibir ejerciendo  mi oficio es cuando alguien, quien no tenía fe en el éxito de su trabajo, viene a mí agradeciéndome la facilidad que le ha supuesto la sistematización de las actividades necesarias que le he impuesto para conseguir el éxito en su trabajo. En definitiva, parafraseando a Henry Ford, sólo hay felicidad cuando nos damos cuenta de que hemos logrado algo.
 

2 comentarios:

  1. Siempre he aprendido algo de toda persona con quien he compartido algún momento.

    Pepe Hijano.

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  2. Foto legendaria: almuerzo en una viga. En cierta manera se repite en Bangladesh.

    José Martínez

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