domingo, 30 de marzo de 2014

El amigo camboyano.


 

   Nos hablan de la crisis, los corruptos y los indultos, y lo hacen desde los televisores, los ordenadores y los teléfonos. Algunos son periodistas amantes del ruido por el ruido y otros, muy pocos de ellos, los que saben dar el golpe certero en el momento preciso. Nos narran historias que resultan algunas más desagradables que otras, y nos seducen con lugares distantes a nosotros, sin trasfondo y con opiniones muy livianas. Y en medio de esta marabunta, los hay incluso quienes nos preguntan sobre que tipo de información estamos dispuestos a pagar y yo afirmo al amigo camboyano que pago por una cena exquisita con buenas historias que escuchar.

2 comentarios:

  1. A mi me impresiono mucho el árbol de los niños...

    Bali Joan.

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  2. Habría que hablar de ese comunismo camboyano con germen parisino donde la mayoría de ellos provenían de familias que se podían costear mandar a sus hijos a estudiar a París y que luego acabaron creando campos de exterminio. Disfruto de la disciplina y dedicación que tienen los asiaticos pero los hay quienes tienen un lado fanático realmente perverso.

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