jueves, 25 de abril de 2013

Enlightenment, sobrevivir a Varanasi.

   Aquí los padres se rapan la cabeza y visten túnica blanca. Son los encargados de prender fuego a la leña donde yace el cadáver de su hijo. El cuerpo arde durante 3 horas hasta alcanzar el Nirvana. De nada vale lo que seas o tengas, sólo queda libre el alma. Los shadows, los niños y otros pocos más que ya no recuerdo son sagrados. Ellos cuando mueren son envueltos en sábanas con piedras pesadas y atados con correas, se dejan caer al fondo del río desde una barca lejana a las orillas de la ciudad. 

   Estoy en Varanasi, la antigua Benarés. Llevo tres días paseando entre mierda y miseria mientras escucho historias de su gente rodeado de toda una escenografía increíble. De nuevo, escucho la historia sobre el origen de la cabeza de Ganesha y vivo el culto al shivalingam. Miro avergonzado a quienes se purifican bañándose en las aguas del río a la misma vez que el sonido de las campanillas se funde con los suspiros del esfuerzo de mi remero. Esto es un flujo continuo de personas, pobreza y enfermedades, donde el rico reparte granos de arroz en los platos que sujetan los miserables, y éstos se los pasan a los más miserables aún. Al final, esos mismos granos de arroz llegan en cadena a la vaca de turno que paradójicamente parece ser que es la única que engorda. Cuando decido alejarme de lo que me resulta un bullicio humano sin sentido es cuando llego a una de las azoteas con vistas al Ganges. Una vez allí, desde la altura, pido algo de comida. Llevo toda la mañana entre dolor, hambre y sufrimiento y, según dicen aquí, llenar el estómago es lo único que tiene esta vida. 

   Hoy es domingo, hace un sol espléndido y los tonos ocres y dorados de los edificios tiñen de alegría la ciudad. Familias enteras vienen con sus hijos desde lejos a tomar su baño ritual en estas aguas sagradas. Hoy, para muchos de ellos, es un día especial. De repente, soy consciente de que llevo toda la mañana ensimismado, horrorizado por la marea que supone ver tanta humanidad, digiriendo todo esto de manera solitaria cuando realmente he ido acompañado todo el tiempo. Ahora, a modo de enlightenment, miro a mi pareja quien me devuelve una mirada cómplice negándose a hablar. Entonces, el cocinero nos sirve el desayuno, quien amablemente con la naturalidad de quien conoce bien a sus clientes, y para nuestra sorpresa, nos pregunta aquello de “¿andáis por aquí buscando el cielo?" Y los dos al unísono le respondemos aquello de “quizás”.


Nosotros con el cocinero en VaRaNaSi (BeNaReS).iNDia.
Relato finalista en la séptima posición para el  VIII Concurso de Relatos de Viaje Moleskin 2013.
Acceso al Fallo del jurado aquí.

14 comentarios:

  1. El cielo, eso es, el cielo...borrar mil vidas pasadas para emprender un nuevo futuro, aunque sea viviendo esa realidad tan aplastante e irracional.
    Hay muchas maneras de ver y albergar la miseria, aquella que nos sobrepasa a diario y que no sabemos distinguir y menos apartarla y que desgraciadamente hacemos partícipes de nuestra realidad pero sin alcanzar el cielo :)

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  2. Dear Amigo, happy to know that u visited our great India.

    Regards,
    Sunil Bhaskaran

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  3. Absolutamente genial!

    Maria Jose Pelaez Montalvo

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  4. Muy bueno.

    Antonio Delgado

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  5. Con tu texto demuestras que la sensibilidad no conoce profesiones, y aunque las palabras estén a las antípodas de tu profesión, sabes usarlas para transportar al lector, en su justa medida, sin excesos ni aditivos, dejando volar el silencio y la observación para que el que te lea saque sus conclusiones y siga el viaje que le has permitido iniciar.

    Te felicito

    www.venimosdelejos.com

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  6. lovely story telling :-)

    Coral Gillett

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  7. maravilloso relato.
    felicidades.

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  8. Miguel esto esta escrito con el corazon un abarzo amigo antonio

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  9. Me gustó. Puedes seguir por ese camino. Consigues distanciarte lo suficiente para crear espacio entre el lector y la historia pero necesitas distanciarte más todavía de la propia experiencia. A veces he tenido la sensación, leyendo a John Berger, que un robot podría describir los paisajes igual de bien como él pero en cambio no las emociones. Eso es lo verdaderamente importante y él lo hace sin presuntuosidades, a través de la experiencia y del respeto al lector.

    Miguel, ¿pregúntate cuál es la verdadera función del escritor?.

    J.J.

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  10. Hi

    I finally managed to read the article you wrote for the blog. Although some aspects of the article have been lost in translation (from spanish to english), as a reader i am able to grasp what you were trying to express. However, what were you actual felings when you in Banares? Was it pity for the people, disgust for poverty or even amazement or curiousity of the religious rites being performed? From the article, it seemed like you were very miserable there..hahah

    Ravinder

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  11. Muy chulo éste relato, me ha traído muchos recuerdos de aquélla abrumadora ciudad. No conseguí encontrar la espiritualidad que dicen te invade allí… pero sí todas estas sensaciones de las que hablas.

    Alisetter

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  12. Muy bien, Miguel. Tú relato dice mucho y tú también.Enhorabuenaaaaa x todo lo q estás viviendo y sintiendo. Antonia.

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  13. Enhorabuena, Miguel.
    Fran Vega

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